Andalucía

El gran espectáculo migratorio de las aves en el Estrecho

Fundación Migres comienza este lunes el primer censo del año con la campaña de la pardela balear. El pasado año se contabilizó más de un millón de aves

Publicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai Publicidad AiPublicidad AiPublicidad Ai
  • Observación de aves en el Estrecho. -

La Fundación Migres pone en marcha este lunes la primera de sus tres campañas anuales de censo de aves en el Estrecho, una labor que lleva 25 años realizando y que aporta datos muy importantes.

El primero de estos censos se centra en la observación de la pardela balear, un ave marina en peligro de extinción. Desde la isla de Tarifa (Cádiz) efectuarán el recuento durante algo más de dos meses y en el que podrán observar el paso de todos los individuos de esta especie. La información obtenida en campañas anteriores sirvió para la declaración del Estrecho Occidental como área importante para la preservación de esta especie, como lo es para cetáceos y tortugas.

Posteriormente, del 22 de julio al 20 de octubre llegará el turno de las aves planeadoras y rapaces y posteriormente, hasta el 24 de noviembre, el censo de aves marinas.

“Es lo bueno que tiene el Estrecho, que por él pasan todos los tipos de aves”, explica Alejandro Onrubia, coordinador de estas campañas. Para desarrollarlas cuentan con un gran número de voluntarios, dirigidos desde cada observatorio por un ornitólogo profesional.

Voluntriado

“El volumen de aquí es tan brutal, de millones de aves, que necesitamos voluntarios y colaboradores”, explica Onrubia. El perfil más habitual de éstos es el de estudiantes de diversas ramas de las ciencias naturales (biólogos, veterinarios, etc.), “algunos de ellos muy buenos, que podrían ser profesionales”.

Pero no son los únicos, sino que hay gente de todo tipo y dedicados profesionalmente a áreas muy dispares. Hay mayoría de andaluces y españoles, en general, pero también procedentes de Europa y Estados Unidos.

Señala Onrubia un perfil de voluntario que se viene incrementando los últimos años, el de los jubilados. “Ha empezado a cobrar importancia en los últimos años. Antes eso era muy raro”.

Además, es frecuente también la participación de fotógrafos. “La migración aquí es espectacular, se muestra en todo su esplendor. Y eso atrae a muchos fotógrafos. Las aves peleando contra el viento, cruzando el mar…”, comenta el coordinador.

Otras vertientes en auge vinculadas a estas observaciones son el turismo ornitológico, en crecimiento en el área del Estrecho, y el de los documentales: “Todos los años hay varias cadenas que vienen a grabar aves y cetáceos. Es un sitio que ofrece muchos recursos”.

El Campo de Gibraltar cuenta con alrededor de una veintena de observatorios acondicionados, de los cuales Migres trabaja en tres, en concreto, que les permiten abarcar toda la zona, los flujos migratorios de aves tanto por la bahía de Algeciras como por La Janda.

Indicadores

“Usamos las aves como indicadores de la situación de los ecosistemas, como termómetros ambientales para detectar los efectos de fenómenos como el cambio climático, de hábitats, o la contaminación. Es una forma de evaluar el impacto del ser humano sobre el planeta es usar los organismos que viven en ellos”, explica Alejandro Onrubia.

“Llevamos 25 años censando, pero existían censos previos de los setenta y ochenta. Hay especies que van bien o se están recuperando, como cigüeñas y rapaces tras las grandes persecuciones que sufrieron y el impacto de los DDT (insecticidas). En cambio, disminuye la población de las especies que comen insectos o vinculadas a los agrosistemas, como los vencejos o la golondrinas”, explica.

El coordinador de este censo comenta algunos cambios que han apreciado en estas migraciones, como los que efectúan las aves “para ajustarse a una primavera que cambia”. Ejemplo de ello es que “aves de filiación africana se mueven hacia el norte buscando sus óptimos. Hay una treintena de especies que están colonizando el sur de Europa. No son especies invasoras, porque han llegado de manera natural y ocupan ambientes que no existían en la Península, ambientes áridos, que cada vez son más comunes aquí”.

El censo de 2023

Durante la campaña de 2023 se contabilizaron 1,2 millones de aves en las tres campañas. En la campaña de seguimiento de la pardela balear, la misma que ahora comienza, sumaron 25.270 ejemplares en rumbo hacia el Atlántico.

Además, avistaron 556.160 aves planeadoras en paso, que incluyen 152.000 cigüeñas y 404.000 rapaces, pertenecientes a 35 especies diferentes. Las especies más comunes fueron el milano negro (271.400), cigüeña blanca (147.500), halcón abejero (67.600), águila calzada (26.300), águila culebrera (17.100) y buitre leonado (13.900), con cifras elevadas de algunas especies amenazadas como la cigüeña negra (4.500) y alimoche (3.200).

También se registró el paso de centenares de flamencos, garzas y espátulas, y se contabilizaron 298.650 pequeños migrantes (paseriformes y grupos afines), pertenecientes a 54 especies, que incluyen 43.000 vencejos (4 especies), 29.000 abejarucos, 1.400 alondras (5 especies), 69.300 aviones y golondrinas (5 especies), 6.200 bisbitas y lavanderas (8 especies), 136.900 fringílidos (10 especies), 2.000 estorninos (2 especies) y 5.600 gorriones (3 especies).

Asimismo se registraron 381.860 aves marinas en tránsito otoñal por el Estrecho, pertenecientes a 52 especies, que incluyen 338.000 pardelas cenicientas, 17.200 pardelas baleares, 10.700 alcatraces, 3.600 gaviotas y charranes (12 especies), 220 págalos (4 especies), 9.400 alcas y frailecillos, y 1.500 anátidas (11 especies).

Primavera

Esta misma semana, la Fundación Migres dio a conocer que entre 60.000 y 100.000 halcones abejeros cruzan en estos días desde África a Europa por el Parque Natural del Estrecho, en lo que supone el cierre de la migración de aves que iniciarán ahora el periodo de reproducción y cría.

Uno de los picos de la migración de aves, el más numeroso, se produce en febrero y marzo, cuando pasan cigüeñas, milanos, águilas o aguiluchos. Después de un mes de abril con un trasiego no muy elevado, el último momento de gran concurrencia en los cielos de Tarifa se está viviendo estos días.

A los abejeros los acompañan en estos días los otros rezagados de la migración prenupcial, los buitres leonados, unas grandes aves que pueden verse con facilidad desde los observatorios del Estrecho y que sumarán entre 10.000 y 15.000 ejemplares.

Una curiosidad de este paso es que se trata del único que realizarán de vuelta. Los buitres nacen en Europa, migran a África para pasar varios años y convertirse en adultos, y regresan para no volver.

TE RECOMENDAMOS

ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN